viernes, 9 de enero de 2015

Lo que Guido Girardi Lavin esconde



Los antecedentes para presumir que su conducta en el cargo sería impropia eran conocidos por todos.

Y qué decir acerca de su irresponsable declaración (abril de 2009) de que la Gripe AH1N1 en Chile: “fácilmente podría dejar 100 mil muertes”, causando el pánico ciudadano.. Pensé, de buena fe, que reiteraría la republicana actitud de, entre otros, Pedro de Vivar y Azua, primer Presidente en 1812 o de Camilo Henríquez, de los Alessandri, de Frei Montalva, de Patricio Aylwin, o más recientemente, de Gabriel Valdés, de Andrés Zaldívar, de Adolfo Zaldívar, de Sergio Romero, de Hernán Larraín, y privilegiaría el honor de su cargo por sobre sus intereses políticos..Los antecedentes eran claros. Pero pese a ellos, como muchos, quise creer que el cargo produciría transformaciones esenciales en la persona.



Diría, a juzgar por las imágenes, que se sentía más parte de ellos… que representante del Senado. Mucho menos Presidente del mismo.

En 2008 el senador se dirigía al Congreso cuando un carabinero detuvo su auto en el kilómetro 37 de la Ruta 68, para cursar un parte al chofer del parlamentario, por conducir a exceso de velocidad. El procedimiento seguido por el uniformado originó la molestia del senador PPD, quien llamó a la subsecretaria de Carabineros, Javiera Blanco (DC), para quejarse por el trato desigual del que -según él- había sido objeto.Leer más en el post: Guido Girardi y las facturas falsas

Por eso, cuando en 1997, queda grave tras un choque automovilístico cuenta con el apoyo de muchas personas. En 2005, hizo llamadas a la entonces subsecretaria de Carabineros, para que destituyera a dos funcionarios policiales que lo habían infraccionado por exceso de velocidad en la ruta a Valparaíso

Y, justo ahora, en plena crisis de ideas y de acciones de la Concertación, se decide nombrar en uno de los cargos políticos más importantes al gran iluminado de los calcetines rojos, Guido Girardi Lavín . Básicamente, por un acuerdo cupular, tan característico en estos tiempos de democracia y consensos, entre partidos de su coalición.

“Esta es la voluntad que queremos reiterar”. La primera cualidad por la cual un político debe luchar es la honestidad, es decir, la ausencia de contradicciones y discrepancias entre lo que piensa, lo que dice y lo que hace. Y no solo se debe ser honesto sino que parecerlo. La ignorancia no es una excusa para no hacer su trabajo. No es bueno para la política que los que participan en ella oculten sus convicciones o que se declaren “independientes”, sin afiliación. Estas barreras generan miedo, pero, el coraje es la capacidad de sobreponerse a dichos miedos y perseverar con la acción que se pretendía realizar. Los sujetos honorables se comportan correctamente en cada situación puntual aunque eso les signifique problemas y dificultades. Y nunca exigen de los demás aquello que no pueden hacer ellos mismos.

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